Bilbao se fundó como tal en el año 1.300. Por aquél entonces, la urbe en la que hoy se ha convertido era un poblado que crecía poco a poco en torno al puerto y el Puente de San Antón.
Casco Viejo y Bilbao la Vieja con el Puente de San Antón. Grabado del siglo XV.
Casco Viejo y Bilbao la Vieja con el Puente de San Antón. Grabado del siglo XV.

La margen derecha de la ría, el Casco Viejo, era eminentemente comercial, y la izquierda, lo que hoy conocemos como Bilbao La Vieja, minera. “Allende la Puente” (nombre con el que se ha conocido a Bilbao la Vieja hasta el siglo XVIII) vivía de la extracción del hierro de las minas de la zona de Miribilla. La abundancia de este mineral y su ubicación estratégica junto a la ría favoreció el comercio directo con el exterior y en poco tiempo, Bilbao experimentó un crecimiento espectacular.

Ya en el siglo XVIII, con la Revolución Industrial, la llegada masiva de trabajadores de otras provincias e incluso países tuvo como consecuencia la expansión de Bilbao la Vieja hacia San Francisco.

En este nuevo ensanche se instalaron familias de trabajadores, comerciantes y una pequeña burguesía. San Francisco pasó de ser el terreno de un convento franciscano bajomedieval (de ahí su nombre) a una de las zonas más permisivas de Bilbao, centro de diversiones de todo tipo y famosa por su agitada vida nocturna.
La creación de Zabala como tal es posterior; su urbanización comenzó a finales del siglo XIX. Como zona periférica y suburbial, se situaron allí barracones, talleres y almacenes, además de dotaciones sanitarias y asistenciales que no eran bien aceptadas en el centro rector de la ciudad.

En la actualidad, Bilbao la Vieja vuelve a ser escenario de cientos de historias diferentes. El tiempo ha marcado un ritmo vertiginoso en sus calles, en las que conviven familias de las de toda la vida con otras muchas venidas de lejos, comercios fundados hace más de un siglo con nuevos modelos de negocio y propuestas culturales que han colocado a este barrio a la cabeza de la vanguardia en el norte del Estado. Bilbao la Vieja es un barrio orgulloso de sí mismo, un barrio que emprende, que está vivo, que mira al futuro con los ojos muy abiertos, sin perder un detalle de cuanto ocurre en sus calles para enriquecer su Historia. Y qué mejor forma de hacerlo que tú formes parte de ella...